No nos conocíamos (ahora tampoco, pero algo de él se ha agregado al bagaje de mi Vida, a este ser-hacer al que llamamos Vida y lo escribimos con mayúscula, porque no se refiere a la biología). Jamás podría haber adivinado la capacidad de Aki Kaurismäki de narrar en clave de ternura, sólo dejándome llevar por su rictus. Aun en medio de la desolación escandalosa que muestra en "El hombre sin pasado", nunca se pierde la ternura. Una posición ética, como nos enseñó Fernado Ulloa, cuyo paradigma es la otredad.
El capitalismo es un crimen, dice en un pasaje de alguna entrevista el director y lo repite con el discurso de la peli. Eso ya me hace pensar que nos conocemos.
Para montar el relato, Kaurismäki de vale de un recurso notable: Un hombre es golpeado con ferocidad mientras duerme, sentado en el banco de una estación. En lo sucesivo explicará sus lagunas diciendo: "He golpeado mi cabeza y no recuerdo quién soy". No sabe que en realidad fue golpeado por una banda de lúmpenes que lo asaltan sólo porque está indefenso y durmiendo.
Eso le permite —al personaje— "pensar, sentir y hacer su Vida" sin las marcas más pesadas de la experiencia de su pasado. Y tiene también sus dificultades: es difícil ser alguien sin tener un nombre. Sobre todo si se pretende un trabajo calificado o lo pregunta la policía.
La tesis que sostiene la narración, es que aun en medio de la marginalidad y el arrasamiento, el deseo no sólo no desaparece sino que puede florecer a partir de una mirada tierna sobre el otro, que en este caso la pone en juego una mujer.
Ella pertenece al Ejército de Salvación. Lo ve, roto, durmiendo en la calle y le dice a su jefa: "ahí hay un hombre triste, tenemos que ayudarlo". Y la película se desencadena. Y se desencadena también la magia, un particularísimo humor y una manera de dibujar con luz, que por momentos parece muy teatral.
La trama va desplegándose y van recuperando su forma algunas microhistorias. Acaso la más potente sea la de un gendarme que ha venido teniendo una conducta francamente dislocada, de acuerdo a lo que nos hace creer el director. Una frase pronunciada sobre el final, por este personaje, lo ubicará definitivamente del lado de las víctimas que portan sus propias secuelas de la tragedia: "ya hemos sido golpeados bastante. Hay que moverse".
El director habla de la capacidad que tiene el cine (el de las salas, el del Cineclú, por ejemplo, el que se disfruta colectivamente) de igualar a la audiencia, de poner a la gente a soñar cuando se apaga la luz. En esa oscuridad no hay distinción de posición social, de salario de vestimenta o color de piel. Larga vida al CineClú!
Bueno, vaya maravilla que escribiste. Me emociona profundamente porque creo que he visto una de las películas más hermosas de mi vida. Dos cosas que son joyas: una es que pesques que (por suerte) olvidó que fue golpeado brutalmente. Y otra es, que lo que no se olvida tiene que ver con la ternura. O al menos eso parece cuando el hombre sin nombre, rápidamente inicia el cortejo con Irma después de la malograda cena. Creo que sabe qué hacer y qué semblante usar para el caso. ¿Como alguien que ni siquiera sabe quien es, que no sabe su nombre, que no recuerda su oficio y que no recuerda siquiera si tiene un amor esperándolo, sabe muy bien cómo cortejar a una mujer? O es su primera vez también? Al igual que Irma: "fuiste mi primer amor" Pero si fue así, de donde proviene ese magico savoir faire? Esta ruptura tremenda lo coloca en otro lugar. Ama de un modo NUEVO. Tal vez tuvo que olvidar quien era para amar. Tal vez justamente ama porque no es "alguien"; con todo el relato novelado detrás. Quizás, para arrimarnos al deseo, debamos atravesar rupturas tremendas, golpes de los que nos anoticiamos siempre después, y animarnos a ser nuevos. En el sentido nuevo de la palabra. Larga vida al CineClú!
Es un privilegio para mí poder ver las pelis contigo y comentarlas. Me encanta lo que escribiste!!... Y de la cantidad de detalles que recordás y yo no!!. Sólo una puntuación: No es que no recuerda que lo golpearon. No sabe. No tuvo oportunidad de enterarse. Si hubiera sido en Hollywood, buscaban el registro de las cámaras del panóptico y averiguaban qué pasó. No me gusta la palabra en este contexto, pero creo que ese no saber lo "reseteó". Larga vida al CineClú!
Amor, magia y ternura en la desolación
ResponderEliminarNo nos conocíamos (ahora tampoco, pero algo de él se ha agregado al bagaje de mi Vida, a este ser-hacer al que llamamos Vida y lo escribimos con mayúscula, porque no se refiere a la biología). Jamás podría haber adivinado la capacidad de Aki Kaurismäki de narrar en clave de ternura, sólo dejándome llevar por su rictus. Aun en medio de la desolación escandalosa que muestra en "El hombre sin pasado", nunca se pierde la ternura. Una posición ética, como nos enseñó Fernado Ulloa, cuyo paradigma es la otredad.
El capitalismo es un crimen, dice en un pasaje de alguna entrevista el director y lo repite con el discurso de la peli. Eso ya me hace pensar que nos conocemos.
Para montar el relato, Kaurismäki de vale de un recurso notable: Un hombre es golpeado con ferocidad mientras duerme, sentado en el banco de una estación. En lo sucesivo explicará sus lagunas diciendo: "He golpeado mi cabeza y no recuerdo quién soy". No sabe que en realidad fue golpeado por una banda de lúmpenes que lo asaltan sólo porque está indefenso y durmiendo.
Eso le permite —al personaje— "pensar, sentir y hacer su Vida" sin las marcas más pesadas de la experiencia de su pasado. Y tiene también sus dificultades: es difícil ser alguien sin tener un nombre. Sobre todo si se pretende un trabajo calificado o lo pregunta la policía.
La tesis que sostiene la narración, es que aun en medio de la marginalidad y el arrasamiento, el deseo no sólo no desaparece sino que puede florecer a partir de una mirada tierna sobre el otro, que en este caso la pone en juego una mujer.
Ella pertenece al Ejército de Salvación. Lo ve, roto, durmiendo en la calle y le dice a su jefa: "ahí hay un hombre triste, tenemos que ayudarlo". Y la película se desencadena. Y se desencadena también la magia, un particularísimo humor y una manera de dibujar con luz, que por momentos parece muy teatral.
La trama va desplegándose y van recuperando su forma algunas microhistorias. Acaso la más potente sea la de un gendarme que ha venido teniendo una conducta francamente dislocada, de acuerdo a lo que nos hace creer el director. Una frase pronunciada sobre el final, por este personaje, lo ubicará definitivamente del lado de las víctimas que portan sus propias secuelas de la tragedia: "ya hemos sido golpeados bastante. Hay que moverse".
El director habla de la capacidad que tiene el cine (el de las salas, el del Cineclú, por ejemplo, el que se disfruta colectivamente) de igualar a la audiencia, de poner a la gente a soñar cuando se apaga la luz. En esa oscuridad no hay distinción de posición social, de salario de vestimenta o color de piel. Larga vida al CineClú!
Bueno, vaya maravilla que escribiste. Me emociona profundamente porque creo que he visto una de las películas más hermosas de mi vida. Dos cosas que son joyas: una es que pesques que (por suerte) olvidó que fue golpeado brutalmente. Y otra es, que lo que no se olvida tiene que ver con la ternura. O al menos eso parece cuando el hombre sin nombre, rápidamente inicia el cortejo con Irma después de la malograda cena. Creo que sabe qué hacer y qué semblante usar para el caso.
Eliminar¿Como alguien que ni siquiera sabe quien es, que no sabe su nombre, que no recuerda su oficio y que no recuerda siquiera si tiene un amor esperándolo, sabe muy bien cómo cortejar a una mujer?
O es su primera vez también? Al igual que Irma: "fuiste mi primer amor" Pero si fue así, de donde proviene ese magico savoir faire?
Esta ruptura tremenda lo coloca en otro lugar. Ama de un modo NUEVO. Tal vez tuvo que olvidar quien era para amar. Tal vez justamente ama porque no es "alguien"; con todo el relato novelado detrás.
Quizás, para arrimarnos al deseo, debamos atravesar rupturas tremendas, golpes de los que nos anoticiamos siempre después, y animarnos a ser nuevos. En el sentido nuevo de la palabra. Larga vida al CineClú!
Es un privilegio para mí poder ver las pelis contigo y comentarlas. Me encanta lo que escribiste!!... Y de la cantidad de detalles que recordás y yo no!!.
EliminarSólo una puntuación: No es que no recuerda que lo golpearon. No sabe. No tuvo oportunidad de enterarse. Si hubiera sido en Hollywood, buscaban el registro de las cámaras del panóptico y averiguaban qué pasó. No me gusta la palabra en este contexto, pero creo que ese no saber lo "reseteó". Larga vida al CineClú!